Lamentable atención al cliente Deliveroo

atención al cliente Deliveroo

 

Un lunes atípico y con mucho resentimiento.

Hoy es lunes, empieza la semana y a diferencia de lo habitual, donde lo normal es empezarlo con energía, contento y con ganas de comerme el mundo, hoy es diferente. ¿A qué se debe? Pues a que Deliveroo me ha tocado mucho la moral. Y cuando eso sucede…, pues arde Troya. Hoy les voy a dar un poco de caña (con razón) porque ayer me la liaron muy mucho. Entiendo que a muchos les vaya a parecer el caso una tontería, pero señores, es una crítica personal a esta empresa pero de paso es una crítica general a muchos otros servicios que actúan igualmente. Vamos a exponer el caso aunque seguramente los que me sigáis en las redes sociales ya estaréis al tanto de lo sucedido. Os doy la entradilla. En mi casa los fines de semana no solemos cocinar demasiado. No es que vayamos muy sobrados de dinero, pero mi mujer tiene que gastar tickets restaurant que no usa durante la semana porque se lleva la comida de casa. Pues bien, algo pasó en el pedido de ayer noche. Vamos a los detalles.

 

Una cena eterna con final infeliz.

Pedimos la comida sobre las 21.30h. El tiempo aproximado de recepción del pedido era de 20/30 minutos. Perfecto. Todo iba según lo previsto. El seguimiento del pedido todo iba en orden hasta que dejó de estarlo. 22h. El pedido todavía no está. Miramos en la App y seguía en preparación. 22.15h seguimos sin la cena. Primera toma de contacto con Deliveroo para ver qué pasaba. A través del chat de la App no hay respuesta. 22.45h. Segunda toma de contacto, esta vez vía telefónica. Seguimos esperando y van ya 1.15h de retraso. Se nos bonifica con 10 euros (la compra fue de 25e) y se pasa a contactar con el restaurante a ver qué pasa.  Sin respuesta alguna de Deliveroo… segunda llamada a las 23.30h. El retraso es de más de 2h y seguimos sin la cena. La respuesta no podría ser más sorprendente. Sinceramente hoy todavía me dura el mosqueo con la resolución. Vamos a ella.

 

El final lapidario que condena a Deliveroo.

Tras dos horas de retraso y tres reclamaciones, dos vía teléfono y otra vía App, la solución que se nos da desde Deliveroo es de lo más bizarra. Nos sugieren que cancelemos el pedido porque no consiguen contactar con un “rider” que nos traiga la comida. Obviamente, y con la mala leche que me caracteriza por lo normal y con la barriga vacía multiplicado por tres, le cae el gran chorreo. Le expongo que a mí eso me la trae al pairo y que si es necesario que llamen a un taxi para que me traiga la comida. Que no me parece justo que todo quede en cancelar el pedido y tan anchos. A esas horas no me voy a poner a cocinar, aparte, no tenía nada que no requiriera de al menos media hora de elaboración. No me ofrecieron una compensación más allá de la devolución del pedido, algo que me parece sorprendente. Así que finalmente me quedé sin cenar, cabreado como una mona, y con un rencor a Deliveroo que hoy es más grande.

 

Servicios de no atención al cliente.

Es lamentable que se les permita a este tipo de servicios actuar de la manera que lo hacen. Si con el tema laboral las tienen mil y unas, con ventajas fiscales de todo tipo, a eso le sumamos una política empresarial permisiva que les permite hacer lo que les da la gana. Si voy a un hotel y mi habitación no está…, se me da otra, posiblemente una suite si no hay del mismo estilo. Si alquilo un coche y no tienen el que contraté (algo muy habitual), se me da uno de gama superior.

Este tipo de servicio tiene un sistema de compensación normal y natural. ¿Por qué Deliveroo y sus semejantes no lo tienen? La política empresarial de este tipo de empresas mercenarias les permite ser así de temerarios. Mejor ganar un enemigo y toda la mierda que pueda soltar (como en mi caso), que compensarlo de alguna manera y que todo quede allí. Digo yo que una devolución del dinero más un 20% de dto. para el próximo pedido no cuesta nada y quedas bien. Pues nada, este tipo de empresas eso no lo hace.

 

Atención al cliente Deliveroo no se sale del guión.

El tema es sencillo. El tanto por ciento de clientes que quedan insatisfechos es muy bajo. Tremendamente bajo. Retrasos los hay a cientos, pero es de poco tiempo y como mucho el cliente se lleva un mosqueo temporal. Pero claro, casos como el mío no es habitual. Quizás uno de cada mil. Con lo cual, para la empresa es más rentable quedar como el culo, aguantar el chaparrón y listo. Pues bien, desde aquí animo a todos esos lectores que pedís a Deliveroo que os planteéis usar una alternativa.

Y no porque me haya pasado a mí, sencillamente porque hoy he sido yo y mañana puedes ser tú. Debemos penalizar este tipo de conducta de estas empresas, que si bien con todas para igual ante un problema, deberían quedar penalizadas. Obviamente nosotros los vamos a penalizar, nuestros dos o tres pedidos de fin de semana se van a ir a otro, que quizás incluso es del mismo grupo, pero hay que penalizarlos. Obviamente por otro lado haré una presión vía servicio al cliente y a hacer todo el ruido que pueda.

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