Las redes sociales necesitan control parental

Las redes sociales necesitan control parental

 

Una experiencia que me hace pensar.

Hoy os quiero acercar un caso personal que he vivido. Esta mañana, viajando en el autobús, como dada mañana, he visto como en el asiendo de al lado, una joven que tendría apenas 14 años, mostraba una actitud que me ha hecho llegar a la reflexión que hoy os voy a relatar. Hoy os hablaré de lo que me parecen las redes sociales, lo que espero de ellas, lo que pienso de ellas, lo que fuero y son… Hoy quiero hacer una reflexión profunda sobre las redes sociales y si son o no positivas. Ya os adelanto que la conclusión de algunas de ellas es más bien negativa, y mi intención del directo de hoy es intentar daros suficientes argumentos como para conseguir que estéis de mi lado. Así que vamos allá, que creo que tengo un miura complicado de lidiar.

 

El caso de la reflexión.

Ir en un viaje de unos 20 minutos de autobús y que una joven de apenas 14 años esté compulsivamente con el móvil abriendo y cerrando la red social de turno para ver si han leído su mensaje o si han contestado o están escribiendo…, me preocupa. Perfectamente podríamos estar ante un TOC (trastorno obsesivo compulsivo) en toda regla. ¿Cuántas veces se puede encender la pantalla del móvil para consultar el estado en media hora para considerarlo normal? ¿diez?, ¿veinte? ¿treinta? ¿os parece ya una cifra preocupante? Pues bien, si os digo que han sido más del doble, ¿Qué pensaríais? Sinceramente me ha preocupado la actitud. Entrando constantemente en el mensaje para ver si existía nueva lectura. Mirando las fotos de perfil de los participantes del grupo como si fuera un CSI, en definitiva, una actitud preocupante y que le acercaba a una psicópata.

 

Determinar donde hay o no un problema es complicado.

Entiendo que es muy complicado determinar quien está haciendo un mal uso de una red social y quien no. Quien puede decir que pasar 1 hora al día en una red social es un problema, o lo son pasar 3 horas. Es normal entrar 10 veces en una hora para ver si hay nuevas historias o es anormal entrar 200 veces en una hora. Quien tiene la llave de la utilización correcta de una red social. Nadie. Y como nadie es capaz de determinar lo que es normal y lo que no, así nos va. Los más jóvenes están muy enganchados con las redes sociales y muchos quedan tocados. Es la jeringuilla cargada del toxicómano. La dosis diaria para que se sientan bien. ¿soy duro?, no lo creo, más bien realista, aunque llevado al extremo. Pero no te equivoques, los extremos los generan esos jóvenes con el uso que le dan algunos a las redes sociales.

 

La prueba de fuego.

Si eres padre y tienes un hijo adolescente, comprobar hasta que punto está enganchado a las redes sociales es sencillo. Planea un fin de semana en un paraje natural. No hace falta irse a casa cristo para conseguirlo. Que no hay parajes naturales, pues una casa de campo, hotel, o cualquier sitio apartado de tu sitio habitual. Y marca unas normas para el fin de semana. Nada de tecnología. Fuera móviles, ordenadores y televisión. ¿Sabes lo que pasará? Te lo vas a pasar genial y vas a desintoxicarte de tanta tecnología. Si ves que tu hijo está ansioso, irritante, malhumorado y cualquier actitud negativa, es que ese niño o niña, adolescente o joven, tiene una adicción a las redes sociales.

 

Las redes sociales y como han llegado donde están.

Tenemos que tener claro que las redes sociales como Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y compañía, son lo que son porque nosotros las hemos colocado allí. Somos los responsables de que sean lo que son y que cada día su posición dominante sea más. Les hemos dado el tesoro más importante que tenemos, nuestra privacidad. Somos esclavos de sus movimientos. Si quieren que hagamos algo, lo pueden conseguir mediante mensajes subliminales. Nos conocen mejor que nuestra pareja. Nos pueden llegar a condicionar sin que ni siquiera nos demos cuenta. Me queda el consuelo pensar que los estudios dicen que por ejemplo Facebook, muchos de los que le dimos de comer para hacerlo grande, es decir, que los vimos nacer y crecer, no lo usaremos el día de mañana. Yo, por ejemplo, ya he dado ese paso. Era asiduo/enganchado, ahora le dedico un minuto o dos por la noche. Nada más.

 

Control parental en forma de estadísticas.

Ya por concluir. Creo que es necesario que se pueda establecer un control parental en forma de estadística. Que el padre o tutor pueda tener un control en forma de estadística del uso que hace su hijo a lo largo del día. Datos tales como conexiones, tiempo, y datos de este estilo. ¿Intrusivo? Puede ser, pero prefiero eso a que dentro de unos años tenga a mi hijo con problemas mentales porque no sabe relacionarse si no es con un móvil o cosas similares. Diariamente podemos ver casos de niños que pegan a sus padres porque les han quitado el móvil y no pueden hablar en el grupo. Creo que el tema es preocupante y que no le damos la importancia que se merece. Y evidentemente asumo que estoy poniéndome en el caso negativo, en el extremo del uso de las redes sociales, pero como es lógico, no me voy a poner a analizar el que hace buen uso de ellas.

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