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30 días sin redes sociales, ¿te atreves?

31 diciembre, 2018
Facebook

 

Lo mejor que he podido hacer.

Con el fin del año…, os propongo un reto. Hace casi un año, tomé la decisión de abandonar Facebook. Pensé que me iba a costar mucho puesto que creía que tenía adicción a la red social. Le dedicaba demasiados minutos a lo largo del día y quería acabar con ese hábito. Pues bien, el día 1 de enero del 2017 lo hice. Desinstalé la aplicación del terminal y me puse el reto de no entrar. La sorpresa fue mayúscula cuando vi que no me costó nada dejar de entrar en Facebook. A día de hoy, un año después, sigo vivo, con más tiempo y vivo muy feliz sin entrar en una red social que se está volviendo tóxica. ¿Quieres hacer el reto? Te aseguro que es una de las mejores cosas que vas a poder hacer y que tu vida no va a sufrir un traspié importante. Todo lo contrario, descubrirás que se vive muy bien, muy tranquilo y alejado de una falsa realidad.

 

Una red social alejada de su esencia.

Recuerdo que como otras muchas cosas tecnológicas…, “inicié” esa red social. Como seguramente muchos o todos los que me leéis, estáis en Facebook desde sus inicios. Y el motivo es simple. Esta red social, pese a ser un gigante y que parezca que lleva toda nuestra vida, no es así. Lleva con nosotros desde el 2004. Cuando la empezamos a usar era un mural donde tus historias eran importantes. A día de hoy…, son complementarias. Esa es la gran diferencia. No voy a negar nunca que Facebook fue muy importante en mi vida. Entre otras muchas cosas me consiguió acercar a viejos amigos de los que había perdido la pista. También me dio la oportunidad de juntar por primera vez en más de 20 años separados a toda la generación de EGB. Fue un momento mágico. Pero todo lo que empieza, acaba, y Facebook tubo un exceso de popularidad y poder que no supo canalizar y acabó como lo que es hoy por hoy.

 

Las redes sociales pueden ser muy tóxicas.

Si conseguís llevar a término los 30 días sin Facebook, como os dije, seguro que viviréis mucho más tranquilos. No creo que tengamos la necesidad de ver constantemente la falsa felicidad de mucha gente que cuelga fotos o historias muy distantes de la realidad. Gente que pone fotos de felicidad absoluta con sus parejas y que en realidad esa felicidad no existe y están de perros. O gente que pone fotos de sus idílicas vacaciones en un lugar paradisíaco y en realidad es una tortura con niños dando por saco y sin dejarte descansar. Las he visto de todos los colores. También está la otra parte, la del “amigo” que ve esa publicación y le da a me gusta cuando en verdad ha estado viendo la foto dos minutos, buscando defectos para criticar interiormente. Todo es tan tóxico… De verdad, alejaros de todo eso, no es positivo. Yo a día de hoy, entro a Facebook, no os lo voy a negar, pero quizás lo hago una vez a la semana, o cada dos, le dedico un par de minutos y lo dejo. No necesito más. Creo que es lo mejor que hice y por eso os lo recomiendo.

 

WhatsApp el siguiente.

Tengo que conseguir retirar WhatsApp de mi vida. El motivo es sencillo, no confío en ellos. Nos la han jugado de muchas maneras. Y lo que queda. El próximo paso que darán es la de introducir publicidad. Tengo que reconocer que en la actualidad sólo tengo WhatsApp para dos grupos familiares, un grupo de colegio y para enviar mi famosa felicitación navideña. No lo suelo usar para nada más. Puedo vivir muy tranquilo sin esta aplicación pero entiendo que la gente la necesite por no conocer alternativas muy buenas, como Telegram. Conozco a gente que entra en contactos y va mirando las miniaturas, para ver las fotos que las personas ponen en su perfil. No sé, no me parece muy normal ese grado de cotilleo, pero la asumo como algo que hace mucha gente. Es otra de esas redes sociales/mensajería instantánea, que pueden resultar muy tóxicas.

 

Conclusión sobre 30 días sin redes sociales. 

Hemos dado como normal, estar en cenas con amigos o con tu pareja, y ponerte a enviar o leer mensajes de conversaciones abiertas, lo que para muchos, puede ser una falta de respeto. Y lo entiendo, porque si estás con alguien y te giras para hablar con uno, o con otro, luego con otro más y así sucesivamente…, no se vosotros, pero yo, si soy el otro interlocutor inicial, me sentiría mal, poco atendido, o incómodo. Pues eso pasa continuamente y ya lo damos como normal, cuando no lo debería ser. Las redes sociales tienen muchas cosas buenas, por supuesto, pero por desgracia las malas existen, y están haciendo que dejemos de ser cercanos y humanos para ser menos sensibles y cercanos.